VOS

Ni vos me buscas, ni yo te encuentro.

Ni vos me extrañas, ni yo te pienso.

Ni vos me esperas, ni yo desespero.

Ni vos me peleas, ni yo te enfrento.

Ni vos me odias, ni yo te detesto.

Ni vos me amas, ni yo te quiero.

Antonella.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Recuerdos

Si guardamos el pasado en una caja, si cerramos los recuerdos para no volverlos a vivir, si es mejor mantenerlo a un costado del presente, si olvidar es lo que corresponde, si intentamos cada día hacer un nuevo camino, si seguimos por sobre las derrotas, si maduramos en los errores y si las convicciones nos traen nuevas oportunidades… ¿Qué carajo ganamos revolviendo lo que fue y lo que no pudo ser, lo que sería y las utopías que se nos frustraron? ¿Cataloga como aprender de los errores la angustia que se genera en el interior?  ¿Para qué indagamos nuevamente en aquello que no tuvo solución tiempo atrás? ¿Con qué puto fin nos rompemos el corazón nosotros mismos?
Ese cúmulo de situaciones que me hizo tan feliz, hoy siento me parte al medio; esas hojas escritas son las palabras más vacías que hoy puedo leer, y describen el miedo que le tengo a una nueva ilusión; esas fotos que nos reflejan, muestran también que no todo fue como quería que fuera.
Hay cosas que marcan y no se olvidan, aunque rompas cartas, aunque quemes fotos… Hay parte de mi vida que se fue cuando se marchó, y a pesar que le pida al río que su recuerdo se vaya con sus olas; cuando menos los espero, vuelve al lado mío; y aunque no quiera, me invita a no olvidarlo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

¿?


¿A dónde te vas cuando no encontrás refugio ni en tu más intima soledad? ¿Dónde te escondes cuando te amenaza hasta tu sombra? ¿En quién te apoyas si dudas hasta de vos? ¿Qué haces cuando te asusta lo que refleja tu alma? ¿Para dónde corres cuando se te cierran los caminos? ¿A dónde va a parar la felicidad que te reprimen? ¿Cuánto dolor mereces? ¿Qué límite conoce el corazón? ¿Cuán lejos estás de lo que no querés ser? ¿Quién te asegura tomar las decisiones correctas? ¿Podes fingir sentirte lleno cuando en realidad estás incompleto? ¿Podes olvidar que sentís amor?

ANTONELLA.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Volví.





Volví. Algo me empujó. Quería sentirte una vez más. Recordarte a veces me hace bien. Parece que éste banco esperara volver a unirnos. El sol brilla hoy igual que brillaba cuando estabas a mi lado. Ya casi me acostumbro a la oscuridad. Parece que alguien más tiene tu luz.
Reíamos como dos locos. Tus manos no soltaban mi cintura. Era feliz. Con vos estaba plena. Que feliz. Y quizá vuelvas. Yo te espero donde siempre. Donde siempre me perdía en tus ojos. Donde la gente pasaba sin vernos. Porque nadie ve el amor. Porque fuimos indiferentes para el resto. Pero fuiste irremplazable en mí. Porque me alejaron. Igual sigo acá. Porque hiciste otro camino. Pero me vas a encontrar.
 Te extraño. A diario. Te busco. Todo el tiempo. Vas a volver. Lo sé.
                                                                                                                                         Antonella.

lunes, 9 de mayo de 2011

Probablemente

La punta de tus dedos recorriendo el largo de mi espalda provocándome la sensación de querer frenar el tiempo en el instante que siento tu mirada profunda acariciando mi piel.
El silencio hecho música que entona las estrofas de nuestra respiración al unísono de la pasión.
Simplemente la magia de encontrarnos en esta vida que nos halaga con cada vez que nos cruzamos para unirnos en el momento que logramos sea infinito.
Lo dulce de la explosión de euforia y lo amargo de saber que no hay un contrato que renueve esta locura.
Las descargas eléctricas de tus besos que llegan a toparme con el cielo soñado que anhelo alguna vez decidas regalármelo sin fecha de vencimiento, con la tranquilidad inigualable de que hagas a mi lado tu sitio y dejes a mi alcance tus sueños para sentirme dueña, para tocar tu alma, para cuidar tus desvelos, aunque no más sea por unos instantes.
¿Será que nunca va a dejar de ser lo que es para ser lo que quiero? ¿Aunque con cada mirada te entregue mi historia? ¿Aunque con cada risa te lleves mi pasado? ¿Aunque con cada segundo a tu lado te regale años de vida?.
Probablemente nada cambie, probablemente nunca moldee el amor que me ofreces, probablemente no puedas darme más; pero seguramente cada vez que tengas un espacio para rellenar en mí voy a ser tu arcilla, voy a vibrar junto a ti, porque todo se resume en esa mezcla exquisita de fantasía y realidad que me regalas, porque estoy tallada a tu manera, porque compartimos mucho más que la pasión, porque nos une mucho más que el amor.
Antonella.

lunes, 9 de agosto de 2010

Lágrimas

Intentando controlar la situación, dejé escapar la tristeza, el llanto silencioso, que de todos, es el peor, el que va por dentro, el que controla la angustia manteniéndola temblorosa en la garganta, el que quiere explotar para desahogarse, el que marca a fuego el camino de las lágrimas parece haber llegado para quedarse. Para marcar un tiempo de indecisión, para mostrarme cuan perdida me siento, para chocarme con mi verdadera realidad, con esa que no puedo disfrazar, esa que no se puede vender distinta de cómo en verdad es...
Cuando perdemos la guía y no sabemos el camino, derrapamos en la desesperación de aferrarnos a lo seguro y sentimos tocar fondo cuando nuestros puntos de apoyo parecen nublarnos aún más la vista. Pero calma, que más bajo que el fondo no caemos, y es en ese preciso momento que sólo por nosotros mismos tenemos que sacar fuerza e impulsarnos más fuerte, para salir con más velocidad que con la que caímos.
Antonella.

martes, 6 de julio de 2010

A veces...


A veces uno se rinde, deja ganarse, y aprende que perder también es de ganadores; porque gana la felicidad del recuerdo y la melancolía de las vivencias, e intenta encontrarle la explicación a eso que dejamos, a eso que se aleja, a eso que cambia... Para que por el resto de nuestras vidas sea la incógnita de lo que pudo haber sido.


A veces uno ama en silencio, para uno mismo, entregando todo, en pensamientos, en sueños; a veces uno aprende a amar así y no quiere cambiarlo, no quiere perder la magia del secreto que nos condena.


A veces uno sólo quiere alejarse, a veces sólo quiere no responder, no mirar, no hablar, no volver, no gritar, no sentir; a veces uno sólo quiere ocultar y esconder la verdadera esencia para ser lo que los demás esperan de uno.


A veces uno quiere morir, a veces vivir más que nunca; a veces borrar el mundo, otras tantas recordarlo todo; en ocasiones, olvidar, para dejar de sentir, y olvidamos que el olvido es volver al sentimiento, y ese volver a sentir nos muestra que a veces a pesar de todo, uno no quiere borrar ni cambiar lo que pasó, para aprender, para mejorar, para crecer.


A veces comprendemos que el presente es tener en cuenta los detalles de nuestro pasado, es crecerse cada día, a cada momento, en cada acción, cada gesto, mirada, palabra, en cada segundo de la historia que escribimos.


A veces cambiamos el curso de las cosas, ponemos trabas a nuestros sentimientos, frenamos para no continuar, frenamos por miedo a salir lastimados, frenamos para pensar de que manera actuar correctamente, sabiendo que si nos detenemos y lo volvemos a meditar vamos a hacer la elección incorrecta, porque muy adentro algo nos guía a hacer lo que sentimos en el corazón, no siempre la racionalidad nos da felicidad.


Por eso hoy elijo no ser consecuente, no pensar tanto... No planear como voy a mirarte cuando vuelva a verte, no predecir como será nuestra conversación, no imaginar que lugar va a unirnos de nuevo, no desear que una excusa te acerque a mi... Voy a buscarte cada vez que tus ojos se reflejen en mi mirada, voy a traerte a mis brazos cuando sienta la necesidad de que tu cuerpo recubra al mío, te llamaré cuando las ganas de robarte un beso sean incontenibles, me acercaré cada vez que la distancia me duela, y a veces... Sólo a veces dejaré del lado al corazón.

Antonella.

martes, 18 de mayo de 2010

Aún hoy...




Él se alejaba lento y doloroso, sin mirar atrás la dejaba atrás, ella en cambio quedó inmóvil, sentada en ese banco llorando en silencio, sabía que su vida ya no iba a ser la misma, sabía que con él se iban sus más profundos sueños.

Permaneció por horas allí, pensando en él, en su historia, en las cosas que juntos vivieron, en lo que pudo haber sido y había dejado escapar.

No lograba quitar de su mente las últimas palabras que él dijo, fue herirle el alma para luego intentar sanar su corazón, partió diciéndole que ya no era feliz a su lado pero pidiéndole que no fuese jamás a olvidarse de él.

Como podía ser que no notara que él era el motivo de su despertar, que era por quien cada día luchaba, cómo él le pedía que no lo olvide cuando ella no podía dejar de tenerlo presente, cómo podía él no ser feliz con ella cuando su felicidad escapó tras su partida.

¿Cómo puede doler tanto el no corresponder el amor y aún así aferrarse cada vez más?, ¿cómo seguir tras lo que ya no tiene remedio, eso que no quiere cambiar ni sabiendo que de otro modo puede mejorar, por qué estancarse en lo fácil, por qué no probar, por qué no luchar, por qué siempre el camino rápido si sabemos que termina antes de empezar?.

Aún después de tres años ella sigue esperándolo, sigue fantaseando con su vuelta, con toparse por casualidad frente a él, con poder descubrir algún día en sus ojos ese brillo que dejaron nublar, aún hoy ella espera su regreso, a su primer amor, para amar como la primera vez...
Antonella